A dos años de la puesta en marcha del Plan Nacional de Alfabetización, hubo avances en la institucionalización de la política a nivel federal, la formación de docentes y la distribución de libros y recursos pedagógicos. Las 24 jurisdicciones aprobaron sus planes y la mayoría avanzó en la designación de equipos técnicos y la definición de lineamientos curriculares específicos. Sin embargo, persisten desafíos en la implementación: gran parte de las provincias aún tienen acciones “en desarrollo” en áreas como capacitación docente y acompañamiento a las escuelas, mientras que el uso de evaluaciones para orientar mejoras pedagógicas en las aulas sigue siendo limitado. Además, todavía no hubo una medición del impacto de estas políticas en los niveles de alfabetización de los estudiantes.

Las conclusiones surgen del informe “Alfabetización: ¿Qué pasó y dónde estamos?”, de Argentinos por la Educación, elaborado por Luz Martorelli, Martín Nistal y Lucía Vallejo. El documento recopila los principales hitos a nivel provincial y nacional respecto a las políticas de alfabetización desde la aprobación del Plan Nacional en mayo de 2024. También analiza los resultados de las pruebas muestrales Aprender 2024 y releva las principales ejecuciones presupuestarias por parte del Gobierno nacional durante los años 2024 y 2025.

En 2023 Argentinos por la Educación lanzó junto con más de 200 organizaciones de todo el país la Campaña Nacional por la Alfabetización. En ese marco, los candidatos a presidente –entre ellos, Javier Milei– adhirieron al Compromiso por la Alfabetización, en el que se comprometían a desarrollar un plan para priorizar las políticas de alfabetización. También firmaron el Compromiso los gobernadores de 18 provincias.

En 2024, el Consejo Federal de Educación aprobó el Plan Nacional de Alfabetización junto con 24 planes jurisdiccionales, lo que permitió establecer un marco federal común para fortalecer la enseñanza de la lectura y la escritura en todo el país. Sin embargo, la implementación muestra ritmos desiguales: mientras algunas acciones de los planes ya fueron completadas por varias provincias, otras continúan en desarrollo, especialmente en lo referido al uso de evaluaciones y la entrega de materiales.

A nivel provincial, uno de los principales avances se observa en la estructura institucional de los planes, la capacidad técnica y el marco normativo. Hay 17 jurisdicciones que designaron equipos técnicos específicos con dedicación prioritaria a esta política, mientras que otras 5 se encuentran en proceso de hacerlo y 2 no lo han implementado. Asimismo, 16 provincias definieron lineamientos curriculares específicos para la alfabetización, 7 están en desarrollo y 1 no reportó información.

En cambio, otras acciones vinculadas directamente con la mejora de la enseñanza en las aulas presentan avances más graduales. La implementación de capacitaciones docentes se encuentra mayoritariamente en desarrollo: 11 jurisdicciones ya lo hicieron, 12 continúan implementándolas y 1 aún no las inició. Por otro lado, 9 jurisdicciones hicieron visitas de acompañamiento a las escuelas, 15 las tienen en desarrollo y no se registran casos sin iniciar esta acción.

La entrega de libros por parte de las provincias muestra un nivel de avance más heterogéneo. Hay 12 jurisdicciones que completaron esta acción, mientras que 5 se encuentran en proceso y 7 no la han iniciado o no la incluyeron en sus planes.

El uso sistemático de la información para mejorar la enseñanza sigue siendo uno de los principales desafíos. Mientras que 11 jurisdicciones aplicaron evaluaciones provinciales de alfabetización, 10 están en proceso y 2 no las han iniciado. Pero solo 4 jurisdicciones completaron la devolución sistemática de resultados a las escuelas, 13 se encuentran en desarrollo y 4 no realizaron esta acción. Solo 5 jurisdicciones informaron haber tomado decisiones pedagógicas en base a los resultados, mientras que 16 están en proceso, 1 no lo hizo y 2 no reportaron información.

A nivel nacional, el Plan Nacional de Alfabetización estableció por primera vez un marco federal común para la enseñanza de la lectura y la escritura. Además, se creó la Red Federal de Alfabetización y una Unidad Ejecutora específica dentro de la Secretaría de Educación, encargada de coordinar la implementación de las políticas y acompañar a las provincias.

En cuanto a la formación docente, más de 11.500 docentes participaron en ateneos didácticos presenciales y más de 37.000 en cursos virtuales, además de instancias específicas de capacitación para supervisores y directivos. En paralelo, se implementó el programa Escuelas Alfa en Red, que alcanzó a 6.686 escuelas con mayores desafíos en alfabetización con el objetivo de brindarles recursos y formación para fortalecer la gestión institucional.

La provisión de materiales educativos fue otro eje central de las acciones nacionales. En 2025 se distribuyeron 19,6 millones de libros vinculados a la alfabetización. Esta distribución comenzó a hacerse efectiva a partir del segundo trimestre de 2025, luego de que en 2024 se realizaran compras sin concretar la entrega a las escuelas.

El financiamiento nacional para el plan registró un aumento significativo entre 2024 y 2025. El gasto nacional destinado a alfabetización pasó de representar el 2,4% del gasto educativo nacional en 2024 (144.510 millones de pesos constantes de 2025) al 6,4% en 2025 (364.840 millones de pesos), lo que representa un incremento del 152% en términos reales. La mayor parte de estos recursos se destinó a transferencias a las provincias, principalmente para ampliar la jornada escolar (77,1%), además de financiar la compra de libros (13,9%) y la formación docente (1,8%).

En cuanto a la evaluación, en 2024 la prueba Aprender Alfabetización alcanzó a más de 91.042 estudiantes de tercer grado y permitió actualizar el diagnóstico sobre los niveles de lectura en el país. Los resultados mostraron que menos de la mitad de los alumnos (45%) alcanza el nivel esperado, y evidenciaron disparidades en el desempeño lector entre las jurisdicciones.

En Formosa (64%), Córdoba (59%) y CABA (55%) se observa una mayor proporción de estudiantes ubicados en los niveles 4 y 5 (los más altos), mientras que en provincias como Chaco, Neuquén y Misiones hay una mayor proporción de estudiantes con resultados bajos (lector incipiente, nivel 1 y nivel 2). Al tratarse de una evaluación muestral y no censal, no fue posible devolver los resultados a cada escuela. Como no hubo evaluaciones posteriores comparables, tampoco fue posible aún medir la evolución de los aprendizajes tras la implementación de los planes en cada jurisdicción.